sábado, 9 de octubre de 2010

Sin título

Llovía, nos mojamos. Aceptamos el regalo del cielo abrazados, mirando al horizonte que nos mostraba un árbol, un cerro e incontables milpas. Caminábamos hacia la carretera en silencio cuando te quitaste los zapatos para bailar en el río que se formó en la calle, tus pies desnudos flotando en el pavimento, bendiciendo el agua con su roce, tus cabellos girando, acariciando el aire, un ensueño toda tú. Te besé en la frente y di las gracias, por todo.