La banda vio éxito y reconocimiento con su tercer material. Con el LP Let's get out of this country llegaron a muchas personas, a muchos países (su primera visita a México) y se mudaron a una firma legendaria, con un respaldo moral y operativo mucho más importante que el que les podía ofrecer la pequeña y entrañable Elefant. My maudlin career los lleva este año a Coachella y ya los ha traído dos veces más a la Ciudad de México.
¿Qué sucedió entonces en el lunario? Vimos a un conjunto con una capacidad interpretativa monumental (se acuerdan del silencio que se hizo cuando Tracy cantaba con los ojitos cerrados "Dory Previn"), que negó el trabajo de sus dos primeros discos. Esto no representaría un problema para mí si no me parecieran dos trabajos extraordinarios, que tienen muchas de las mejores composiciones de Tracy y en las que exponen su esencia. En lo personal creo que la mayor parte de su legado está en esos dos primeros discos, llenos de melancolía: "I don't believe in anything, so you may as well forget about me."
De ninguna manera demerito el gran concierto que dio la banda (cantamos las 16 canciones que tocaron), sólo digo que tienen el potencial de hacer eventos apoteósicos, si se reconcilian con esos dos primeros ingratos discos.
Agradezco a mi querida Tijeras por inspirar el título de esta entrada.
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